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2017 noviembre - SIGNIFICADO Y ALCANCE DE UN MUSEO DE LA IGLESIA

La publicación del Catálogo del Museo Catedralicio y Diocesano de nuestra Sede episcopal Legionense, más allá de la utilidad práctica para los visitantes y estudiosos del patrimonio histórico y artístico, celosa y esmeradamente conservado en el espacio que ocupa en el conjunto arquitectónico de la catedral de León, ofrece también una ocasión para valorar lo que supone destinar gran parte de los departamentos anexos al claustro a mostrar y no solo a guardar y proteger toda una larga serie de objetos litúrgicos, ornamentos, imágenes, cuadros, documentos, etc.,

            El Concilio Vaticano II, el acontecimiento eclesial más importante del siglo XX, aunque apenas dedicó un capítulo de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia al arte sacro, el VII (cf. SC 122-130), fue sensible también a la expresión artística en la vida cristiana y a la importancia de la cultura en sí misma y en relación con la fe (cf. GS 53 ss.). El magisterio posterior y la actual ordenación jurídica de la Iglesia han avanzado en la misma dirección con las orientaciones de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia  y de la Conferencia Episcopal Española que tiene establecida una Comisión con este fin, por cierto presidida durante los años 1993-1999 por mi estimado predecesor Mons. Antonio Vilaplana (+ 2010).

            En efecto, la Iglesia diocesana de León, además de custodiar su propio patrimonio, expresión de la propia vitalidad religiosa y pastoral, ha sabido apreciar tanto los bienes y objetos destinados al culto divino y al uso litúrgico como los que, por diversos motivos, se han dejado de usar reemplazados por otros. En todos los casos y no solo cuando se trata de obras de gran calidad artística, procura conservarlos, restaurarlos si es preciso y mostrarlos como testimonio de la fe, de la espiritualidad cristiana, de la piedad popular y, obviamente, de la sensibilidad estética y artística de un pueblo como el nuestro que es consciente de la existencia de unos bienes que son expresión de su historia. De este modo el Museo se ha convertido en testimonio valioso de la memoria de nuestra diócesis Legionense.

            En este sentido el Museo catedralicio y diocesano es un verdadero “bien cultural” al servicio de los fieles cristianos de nuestra diócesis, sea cual sea su parroquia o comunidad de procedencia, que pueden encontrar en las obras expuestas una especie de “álbum de familia” que evoca vivencias, recuerdos, lugares, momentos, etc. Y, por supuesto, al servicio también de las personas que nos visitan durante todo el año, atraídas por la singularidad de la “pulchra leonina” y de otros monumentos de carácter religioso y arquitectónico.

Nuestra catedral y todo su patrimonio religioso, documental y artístico, puesto que no todo se muestra en el Museo, son “algo vivo” porque forman parte del legado de la ciudad que fue capital del Reino de León y que actualmente, sin renunciar a su peso en la historia, se ha de enfrentar a los desafíos demográficos, económicos e incluso culturales y religiosos del presente. Ahora bien, no basta con mostrar a otros lo que tenemos. Es preciso también que los leoneses de nacimiento o de adopción seamos los primeros en estimar y potenciar nuestros propios bienes.

+ Julián López Martín (Obispo de León)

Presentación de la obra: MÁXIMO GÓMEZ RASCÓN, Museos de la catedral, León 2017.

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