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2020 ABRIL - “RESUCITÓ CRISTO, MI ESPERANZA"

“RESUCITÓ CRISTO, MI ESPERANZA”[1]

             Queridos diocesanos:

         Os escribo en pleno “domingo de Pascua en la resurrección del Señor”. Recibid el saludo alegre de la Iglesia, expresado en esa breve frase que he tomado, como título, de la Secuencia que se canta entre la segunda lectura y el evangelio de hoy. Una frase sencilla que lo dice todo, inspirada en el relato de la aparición del Señor a María Magdalena (cf. Jn 20,1-9) que se proclama todos los años en la “misa del día”:

 «¿Qué has visto de camino, 
María, en la mañana?» 
«A mi Señor glorioso, 
la tumba abandonada,

los ángeles testigos,
sudarios y mortaja».
¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

            Permitidme recordaros que el papa Francisco en 2016, en el contexto del Año de la Misericordia,  nombró “’apóstola’ de los apóstoles” a la citada santa determinando que fuese celebrada litúrgicamente como el resto de los discípulos del Señor. Y lo hizo en continuidad con la importancia y atención que anteriormente san Juan Pablo II había mostrado hacia la mujer en la misión de Cristo y de la Iglesia. En efecto, María Magdalena fue la primera testigo que vio al Resucitado y fue enviada por Él, como mensajera, para anunciar a los propios apóstoles la resurrección del Señor. De este modo se convertía en referente para toda la Iglesia en el compromiso de la evangelización orientada a acoger sin distinción, a hombres y mujeres de cualquier raza, pueblo, lengua y nación, para anunciarles la buena noticia del evangelio de Jesucristo.

María Magdalena es un ejemplo para toda la Iglesia que debe anunciar por todos los medios el gozoso mensaje de la Pascua. Ella había formado parte de los discípulos de Jesús y lo siguió hasta el pie de la cruz. Y después de la sepultura del cuerpo del Crucificado, fue la primera, antes que las otras mujeres que habían seguido a Jesús y antes incluso que los apóstoles, en acudir al sepulcro en la mañana del día siguiente al sábado en el que todo había quedado interrumpido (cf. Jn 20,1ss.). Por eso algunos Santos Padres, entre ellos san Gregorio Magno, han llamado a la discípula de Magdala, la "primera testigo de la misericordia divina” en coherencia con los evangelios que han hecho de estas mujeres los primeros testigos del acontecimiento.

En efecto, ella “tuvo el honor de ser ‘el primer testigo’ de la resurrección del Señor, la primera en ver la tumba vacía y la primera en escuchar la verdad de la resurrección. Cristo tuvo una consideración y una compasión especial por esta mujer, que manifestó su amor por él, buscándolo en el huerto con angustia y sufrimiento, con ‘lagrimas de humildad’”[2]. El evangelista san Juan señala que lloraba porque no había encontrado el cuerpo del Señor, pero el Señor tuvo misericordia de ella haciéndose reconocer y transformando sus lágrimas en alegría pascual. Procuremos todos imitarla compartiendo la misma buena noticia. ¡Feliz Pascua Florida!

+Julián, Obispo de León

[1] Mensaje de Pascua a la comunidad diocesana.

[2] Mons. A. ROCHE, María Magdalena, apóstol de los apóstoles (10-X-2016).

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